El Nacimiento de la Música Moderna

Nueva Orleans, 1817:
Una de las ciudades más cosmopolitas del mundo en la que, sin embargo, la esclavitud estaba a la orden del día. Solo había unas pocas horas de libertad a la semana, los Domingos por la tarde en Congo Square, donde se reunían para cantar, bailar y compartir ritmos de influencias africanas y caribeñas. A partir de entonces, la evolución de la música iría muy ligada a los acontecimientos sociales que se desarrollarían en los años venideros.

viernes, 20 de mayo de 2011

Internet y música: la revolución de la información y la brecha digital

A pesar de que anteriormente se habían hecho investigaciones y elaborado esquemas sobre el funcionamiento de un sistema de gestión de la información que apuntaba, sin duda, a la World Wide Web tal y como la entendemos ahora, no fue hasta 1991 que ésta debutó como un servicio disponible públicamente en Internet. Su nacimiento implicó una transformación en la gestión de la comunicación de la que todavía hoy quedan secuelas. Pero no sólo eso, sino que actualmente esta transformación sigue  vigente mediante una actualización de medios y sistemas de almacenamiento cada vez más ambiciosos.

Compartir. Este concepto que nos puede parecer en primera instancia inocente es la ventaja principal a la que la web nos ha dado acceso. Compartir emociones, pensamientos, ideas, compartir intereses, y compartir, al fin y al cabo, cultura. El punto fuerte de la red es su carácter virtual, y todos estos procesos mediante los que se comparte la cultura no tienen un espacio definido; la información no se almacena en “ningún” lugar físico, por lo que las oportunidades de difusión que se brindan son prácticamente ilimitadas. Actualmente es casi imposible cuantificar la red.



La música no se mantiene ajena. Como cualquier otro tipo de arte, se refleja y forma parte de la cultura. Los individuos cuelgan y comparten sus canciones preferidas en la red, con el fin de crear una respuesta en otros que lo vean. Con la llegada de Napster, un servicio de distribución de archivos de música que adquirió popularidad durante el 2000, empezaron a surgir los primeros problemas con los derechos de autor. El grupo Metallica fue el primer en denunciarlo cuando descubrió que su canción I Disappear estaba circulando por Napster y esto, es obvio, les repercutía negativamente. Internet ha supuesto, sin duda, uno de los principales obstáculos para la industria cultural. La popularidad y las posibilidades de descarga de música actualmente son infinitas. El individuo prefiere acudir a Internet antes que pagar un precio alto por lo que busca. Sigue siendo un verdadero reto, tanto para los grupos de música como para las multinacionales que controlan el tráfico de cd’s.

Analizando un poco más esta sociedad informacional, no podemos pasar por alto la brecha digital que cada vez es más evidente por lo que respecta a los medios y las nuevas tecnologías. No todos tienen acceso a Internet, y no todos tienen acceso del mismo modo. Y esto nos lleva a plantearnos otro tipo de desigualdad en la sociedad post-industrial de la información; una desigualdad que no es sólo de acceso a las nuevas tecnologías, sino que también, y en consecuencia, de acceso a la cultura (cultura que en ellas está presente y que adquiere un papel esencial en su construcción).

Las nuevas tendencias en Internet apuntan a un cloud storage, esto son métodos de almacenamiento en la red, en la nube. Estos métodos se plasman como más seguros y, no lo olvidemos, plantean la posibilidad de almacenamiento ilimitado frente al problema del espacio. Algunos ejemplos de ello son Dropbox o Delicious, que permiten al individuo almacenar una determinada cantidad de información en la red, para poder disponer de ella cuando a éste le convenga, sin limitaciones de espacio o tiempo.

La conclusión de todo esto apunta hacia la necesidad de replantearse hasta qué punto el desarrollo de estas nuevas tecnologías y las posibilidades que nos brindan suponen una mejora o conllevan consigo un aumento de las desigualdad cuya solución debería buscarse en la democratización del flujo informativo y la brecha digital.

EL NUEVO MILENIO


Nos centramos ahora en una época un tanto extraña. Por un lado podemos destacar el proceso de digitalización que está sufriendo la sociedad, los primeros móviles de la década anterior servían simplemente para recibir y enviar llamadas y mensajes de texto y ahora nos encontramos con móviles capaz de conectarse a Internet desde cualquier punto del país y además poder hacer cualquier tipo de fotos, videos, escuchar música, etc.
También hay que mencionar las denominadas redes sociales como Twitter, Facebook o Tuenti, ya que también son grandes descubrimientos de esta época. Son muy importantes ya que una gran parte de la gente de lo que podríamos denominar como el primer mundo tiene una red social de las antes mencionados y en ellas se nos permite conocer gente nueva, gustos musicales, ver fotos, conversar con las personas que tenemos agregadas en fin que estemos conectados con ellos y tengamos noticias de todo lo que pasa a su alrededor durante las 24 horas.

¿Qué provoca esto? Pues provoca cosas como que por ejemplo estemos totalmente informados en todo momento como por ejemplo de lo que está ocurriendo a estas horas a la otra punta del mundo. Y así sucedió el día 11 de septiembre y 11 de Marzo cada uno de estos fatídicos en los que el pueblo americano y el español sufrieron atentados de graves consecuencias respectivamente.
Al instante estábamos completamente informados y ya teníamos vídeos en la red, testimonios de personas que vivieron la dura situación en directo y demás materiales audiovisuales. También ocurrió lo mismo con otras catástrofes, estas veces naturales, como fueron los terremotos de Chile y Japón o el tsunami de Hawai en apenas minutos teníamos ya en la red todo acerca sobre estas desgracias.

Y es que el ser humano está evolucionando aunque sigue existiendo una clara diferenciación de clases como la habido durante toda la historia. Pero aunque sea un simple y tonto ejemplo nos damos cuentas de que cada día existen más personas que por logro, y mérito propio llegan a ser personas muy importantes ya sean por ejemplo futbolistas nacidos en pequeños pueblos que provienen de familias mediocres y ahora son de la clase más alta de la sociedad, aunque sus raíces no sean de tan alta clase.

En cuanto a la música de esta década se han ampliado a tantos estilos de música distintos que hasta crean tendencias y separan a los jóvenes en distintos grupos sociales. Es decir, hoy en día los jóvenes “eligen” la música para ser aceptados en sus diversos grupos de amistades. Y es que la amplia clasificación abarca desde ruidosos y molestos estilos como el Reguetton, la música Bacala o el screamo (la música que escuchan el grupo social conocido como emos) hasta estilos que permanecerán siempre durante la historia como el Rock and Roll con los incombustibles The Rolling Stones, The who o The Strokes, pasando también por un estilo muy popular conocido como Indie que es capaz de reunir a miles de personas en por ejemplo el conocidísimo Festival Internacional de Benicasim (FIB). Bandas como, Kaiser Chiefs, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Oasis son capaces de reunir a miles de personas en el mismo lugar con los mismos gustos de estilo musical.

Como conclusión sobre esta época creemos que ha marcado un antes y un después. Es increíble como ahora mismo si tienes un teléfono con Internet y por ejemplo ocurre un suceso importante delante de ti, seas capaz en cuestión de segundos informar mediante tu red social por ejemplo de lo que está ocurriendo. Nos estamos digitalizando, estamos en la gran era de la información realmente es sorprendente lo que estamos viviendo. En cuanto a la estratificación de la sociedad, realmente sigue existiendo lo que siempre ha existido diversas clases sociales como una clase más alta con más poder económico, otra clase conocida como clase media y una tercera denominada como clase baja, aunque existen hibridaciones entre ellas, pero lo realmente sorprendente es que ahora mismo dentro de una misma clase por ejemplo la clase media, encontramos subgrupos. Subgrupos de gente que escucha el mismo estilo musical o por seguir la misma tendencia o cualquier otra razón, y esto es un cambio totalmente espectacular si echamos la vista unos años atrás.
Y por último también resaltar el hecho de como la gente es capaz de evolucionar y conseguir mejorar como por ejemplo está ocurriendo con los hechos de personas que estaban en una clase social media cuando nacieron y ahora mismo están considerados figuras muy importantes de su país como por ejemplo Andrés Iniesta o Iker Casillas.




SE ABRE CAMINO HACIA EL PUNK


El mundo había cambiado mucho en los últimos 10 años. La alegría y la ilusión con la que se afrontaban los años 60’ poco o nada tenían que ver con el clima de tensión evidente y violencia con el que se iniciaría la década de los 70’. La violencia en Europa iba en aumento, y, bajo pretextos diversos (y con algunos puntos en común), movimientos como el IRA en Irlanda, ETA en España o las Brigadas Rojas en Italia abogaban sin ningún tipo de perjuicio por ella. En 1976, el demócrata Jimmy Carter salía elegido presidente de los Estados Unidos después del escándalo que supuso el “Watergate” para Nixon y los republicanos. Carter tenía que hacer frente a unas circunstancias complicadas; pérdida de la credibilidad en el poder político después del “Watergate”, problemas económicos diversos, la herida de Vietnam todavía era muy reciente… Además, su moralidad y su preocupación por el respeto de los derechos humanos terminó con los años de distensión del conflicto con la URSS (uno de los mayores incumplidores de éstos). La misma URSS, sumida en una profunda crisis interna, apoyaba las insurrecciones armadas a favor del comunismo que se extendían en los diversos territorios; Etiopía, Angola… La más significativa de todas estas intervenciones, y que acabaría en un desastre similar al Vietnam americano, sería, sin lugar a dudas, la intervención en Afganistán, que se prolongaría durante nueve años (1979 – 1988).


Con la entrada de los 70’, los ideales por los que luchó la generación hippy (libertad, democracia, paz, derechos humanos…) ya se habían incorporado de manera más o menos progresiva al conjunto de valores de las sociedades occidentales. Sin embargo, en palabras de Weber, los conflictos y las desigualdades por las que se luchó en la década anterior tan sólo habían evolucionado, no desaparecido. Cuál péndulo, se pasó de unos valores conservadores superados en los años 60’ (estaba mal visto que los hombres llevaran el pelo largo, las chicas minifalda…) a una vuelta de los neo-cons a principios de los 80’ (de la mano de Ronald Reagan en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido). ¿Qué pasó, pues, durante la oscilación que supone la década de los 70’? La década de los 70’ está, pues, caracterizada por la incorporación de unos nuevos valores (herencia de los 60’) y su consiguiente desfase, su consiguiente devaluación hasta extremos incluso radicales. De las melenas masculinas se pasó a un aspecto del todo andrógino que compartían la mayoría de bandas de la primera mitad de la década (encabezado por David Bowie, y que daría lugar a todo el movimiento glam con bandas como T. Rex, Queen o Alice Cooper). Musicalmente hablando, la primera mitad de la década fue de un eclecticismo y una creatividad desbordantes. El experimento musical se llevó hasta el extremo, con todo lo que ello implicó; desde algunas de las mejores obras de la música contemporánea a algunas de las más inexplicables e ininteligibles. Entre los brillantes aciertos que ocuparían una lista interminable, podríamos citar el The Rise and Fall of Ziggy Stardust & The Spiders from Mars de David Bowie, Aqualung de Jethro Tull, el Exile On Main St’ de los Rolling Stones, el Paranoid de Black Sabbath o el Led Zeppelin IV, de los homónimos Led Zeppelin. A partir de la segunda mitad de la década, surgirán tres tendencias más o menos diferenciadas. Por una parte, la vuelta a los orígenes de un rock quizá más clásico con artistas como Bruce Springsteen, The Eagles o los Dire Straits. Por otra parte, la continuación de las tendencias glam y experimentales readaptadas, con grupos como The Police o Pink Floyd. Y en último lugar, pero no menos importante, el magnético y radical movimiento punk. Fue la respuesta artísticamente más clara a todo el revuelo social de los últimos 15 años. La pérdida de valores (o la nueva dirección que éstos habían tomado) y, sobretodo, del control sobre los procesos fue absoluta; ni siquiera había una causa concreta de lucha o revuelta social, simplemente era un conflicto abierto entre unos intereses sociales siempre enfrentados, fueran cuales fueran. El conflicto de Vietnam en el caso americano, o la crisis del petróleo a nivel global hicieron del todo necesario para ciertos grupos de interés que el Estado les garantizara una protección, para mantener y legitimar su posición dominante (según las teorías de Max Webber). Frente a esta nueva presión estatal (“jaulas de hierro”), el punk se erigió como el movimiento protesta por excelencia (como en su momento lo fue la canción folk y el movimiento hippy). Musicalmente escaso de recursos técnicos, era un estilo directo y de ritmo frenético, con letras muy explícitas y a menudo sobre temas erótico-estupefacientes, herencia directa del rock garage de los 60’, de bandas como The Stooges, The Sonics, The Troggs o The Kinks (como avanzamos en la entrada correspondiente de Congo Square). Álbumes como el Lust for Life de Iggy Pop (que ya sentó las bases de este movimiento con los Stooges a finales de los 60’) o el debut de los Ramones (Ramones) fueron los que iniciaron el movimiento. Movimiento al que se adscribieron bandas como Talking Heads, Television o Buzzcocks y que coronó mediáticamente a los Sex Pistols, profetas del Anarchy in the UK y de toda una generación. Musicalmente sin embargo, The Clash fue el grupo más interesante. Sus letras políticamente más mordaces y enfocadas hacia objetivos reales (y no ante todo lo que se pusiera por delante, como los Sex Pistols) se complementaban con una música mucho más compleja de lo que sus colegas generacionales ni siquiera se atreverían a intentar.


AÑOS 80’: MTV, GRANDES DISCOGRÁFICAS Y LA APARENTE ALTERNATIVA


Los años 80 están caracterizados por diversos acontecimientos clave: Las tensiones entre EE.UU. y la URSS volvían aumentar, además EE.UU entrava en conflicto con Líbia por el control del petróleo de la zona. Accidentes como el desastre de Chernóbil y las declaraciones públicas sobre la existencia del SIDA marcaron a la población mundial durante esta década.

En el mundo de la música, dos fueron los acontecimientos que a principios de la década dejaron huella. El primero fue el asesinato de John Lenon, y el segundo y más importante, el nacimiento de la cadena Music Televisión (MTV). Entramos en un punto de inflexión donde lo visual predominaba sobre lo musical. El marketing y la publicidad era lo que llenaban las listas de éxitos de grupos prefabricados y viejas glorias con falta de creatividad. Grupos como Duran Duran o Spandau Ballet eran en gran parte conocidos por su extravagancia a la hora de vestir. Encontramos por tanto, un medio de comunicación de masas que “aconsejaba” qué escuchar a la sociedad. Empezó por tanto una especie de aparente libertad, pero en realidad era otra forma de esclavitud donde la sociedad sabía qué escuchaba pero no por qué, nació otra herramienta de control de masas.


Mientras tanto observamos en la década de los 80 diversas corrientes musicales, representadas por grupos de renombre, que brillaron no solo por la publicidad de las discográficas, sino, por la calidad de sus temas que desprendían novedad:

El techno-pop irrumpía con gran fuerza en las pistas de baile estadounidenses. Era un género que derivaba de los primeros usos de la música electrónica en los años 70, representada por el estilo disco con grupos como Bee Gees. Era un estilo de música futurista que, junto a la promoción y representado por grupos como Depeche Mode, atrajo a millones de jóvenes a escucharlo y bailarlo. Otros iconos de las grandes discográficas que empezaban a irrumpir en el mercado con espectaculares canciones los encontramos en Michael Jackson con la corriente funk o Elton John con la corriente Glam.

Fuera de todo esto empezaron a surgir nuevos estilos alternativos que calarían en la mente de los jóvenes, con letras, algunas de protesta y otras ajenas a la sociedad. El rap, el trash metal y el punk funk, representaban la auténtica alternativa a los superéxitos que vendían discográficas como EMI o Warner. Raperos como Public Enemy o Ice T, y bandas como Metallica, mostraron con sus estilo rompedor que otra música era posible. No obstante a medida que ha ido pasando el tiempo, se ha presenciado un fenómeno de desconexión. Poco a poco las casas discográficas han encontrado la manera de quitar el espíritu revolucionario de esa música y hacerlo otro simple producto. El rap esta representado por el sexo o el lujo, y no por la poesía de llamada a la acción. Además el heavy metal evoca una paradójica rabia contra el sistema televisada por la MTV.




viernes, 15 de abril de 2011

Conflicto por la cultura

 “Si censuren la cultura manipulen els mitjans, canta Pau Alabajos en  su canción Futur en venda. Reflexionemos cada uno sobre quién ha escrito este mensaje y a quién va dirigido. Qué valores transmite. Qué ideología defiende. Y ahora pensemos cuán ajeno nos resulta. ¿El resultado? Nos sorprenderíamos al ver que muchos de nosotros ignoramos el problema que esas letras reflejan; una verdadera desigualdad que ha caracterizado la sociedad española durante años y  por la que se sigue luchando constantemente.

Dispuestos a conocer música en lengua catalana, el listado de autores que podríamos hacer sería muy largo. Pero de nada sirve esta afirmación cuando observamos por la mirilla el angustioso panorama que nos presentan los medios de comunicación como principales canalizadores de la cultura en la sociedad contemporánea. Pocas veces habremos visto a Antònia Font en televisión. Pocas veces habremos oído hablar en los medios sobre los conciertos que La Gira  (Festival Itinerant de Música en Valencià) realiza cada año en la Comunidad Valenciana. Sufrimos en efecto  un auténtico problema de acceso a la cultura catalana, y la música forma parte de esta cultura.

Descartemos de antemano que este problema venga dado por una diferencia de clases sociales. Pensemos en Marx y su paradigma crítico del conflicto y veremos cómo quedan cabos sueltos por atar. No existe una diferencia exclusivamente económica entre los grupos que escuchan música en catalán y los grupos ajenos a ella.  Si bien muchos de los autores catalanes optan un discurso político en reivindicación de la lucha de clases, no obviemos que también existen grupos ajenos a éstos, una música más integrada en la industria cultural, desprendida (por tanto) de la carga política en sus mensajes. Sin embargo, están todos afectados por un mismo problema, se encuentran todos con los mismos obstáculos.

El catalán es una lengua minorizada, en nuestro país sólo se habla en regiones concretas. No olvidemos tampoco  el conflicto interno entre las diferentes variedades dialectales que la caracteriza. Todo esto desemboca en un gran conflicto de intereses entre los que ejercen su papel en el poder y los que son ajenos a éstos. Para los grupos que integran los organismos burocráticos, la lengua catalana queda en un segundo plano. Las reivindicaciones de los llamados Països Catalans tampoco interesan.  Esta lucha no encaja con sus intereses. En estos momentos si no hablas la lengua catalana, si no formas parte de la propia cultura, si no mantienes un contacto directo con ella (bien por iniciativa propia o por influencia de terceros), es difícil tener consciencia de lo que está pasando.

Weber y su paradigma no crítico nos permite organizar mejor las ideas y ver el problema con más claridad. El autor define una estructura social multidimensional, y el poder (o partido) es una de las características. Según el sociólogo, un colectivo se ubica en la sociedad respecto a las organizaciones o instituciones que dominan o tienen acceso al poder. Y en este contexto es evidente cuán lejos están los organismos de poder con respecto a la cultura catalana.

Terminemos con buen sabor de boca, una positiva perspectiva de futuro. La lucha por extender la música en lengua catalana se va extendiendo poco a poco, y la comparación de la situación actual con la de hace apenas 5 años ha mejorado extraordinariamente. La aceptación por parte de la sociedad de música en una lengua poco hablada y conocida es cada vez mayor. Y la movilización social también. Os dejamos con L’olor de la nit, del grupo de música Mishima, y el enlace de una noticia de El País donde se habla de la manifestación del próximo sábado 16 de abril en contra de la supresión de la señal de TV3 (televisión autonómica de Cataluña), en la que Lluís Llach cantará. 


RAP Y DESIGUALDAD

Las raíces del hip hop pueden encontrarse en la música afroamericana y últimamente en la música africana. Los griots de África Occidental son un grupo de cantantes y poetas viajeros que forman parte de una tradición oral que se remonta a cientos de años atrás. Su estilo vocal es similar al de los raperos.

Después de esta breve introducción con la que hemos definido los orígenes del Hip Hop también denominado Rap nos trasladamos a España.
El primer disco de rap en España fue un recopilatorio titulado "Madrid Hip Hop" publicado en 1989. Es a partir de esta época cuando cambia radicalmente esta corriente musical y el culpable o uno de los culpables más importantes de este cambio sería el rapero Kase O.

Del caldo de cultivo que había venido tomando forma durante los años noventa, tanto en términos de seguimiento por un público todavía minoritario pero consolidado y de número creciente como por parte de una cantera de músicos forjada en el circuito de maquetas e independiente, surge un conjunto de artistas que contribuyen a la consolidación del género gracias a la publicación de varios trabajos que sentarían las bases del estilo en España y darían lugar a la aparición de una escena profesionalizada.

Bien situados ya en el tema de como surgió y quienes fueron los impulsores del Rap en España, comentar que el Rap es un estilo musical violento, agresivo, radical, etc. Sus letras están cargadas de violencia y esto es así por que el Rap nació como una tipo de música en el que sus letras están cargadas de protestas contra temas que nos afectan a toda la sociedad.

En general los Raperos originales estaban clasificados como una clase social marginada y dominada por una clase social más elevada entre la que siempre ha existido un conflicto. Podríamos hacer una comparación con la eterna lucha entre trabajadores y empresarios pero, volviendo al tema del mundo del Rap; podríamos decir que las letras de Rap están cargadas de reivindicaciones y en contra de las decisiones tomadas por los gobiernos, y muchos más problemas que nos afectan.
Un ejemplo de una letra de Rap sería el siguiente:



Como conclusión para cerrar el tema podríamos enlazar el tema con la teoría de Webber en la que se habla que en la sociedad siempre habrá conflicto de intereses humanos. Yo esto lo entiendo como que la sociedad siempre estará estratificada y siempre habrán personas que quieran mandar mucho y tener poder en la sociedad y oprimirán a otros para así seguir enriqueciéndose a través de estos.
Lo único que podemos seguir haciendo para cambiar esta situación... seguir concienciando a la gente con estilos de música, educándolos de manera que no se perjudique a nadie y a ver si en un futuro se puede cambiar y hacer de esta sociedad una sociedad mejor.



BOB DYLAN Y SU RELACIÓN DURKHEIM Y WEBBER

Desde el punto de vista de la teoría funcionalista, encabezada por Durkheim, se propone una reestructuración del orden social. Cuando hablamos de esta reforma,  se argumenta que el verdadero problema de la sociedad radica en la moralidad y no en el conflicto con  los bienes materiales. Hablamos de una idea, bastante filosófica. Hablamos de la idea de centrar nuestros sistemas normativos, es decir, las pautas que guían nuestra manera de actuar, en los valores morales, en detrimento de las leyes jurídicas o nuestros hábitos y costumbres.

Podemos establecer un símil de esta teoría con la música de Bob Dylan. El cantautor de Minesota, está reconocido como uno de las figuras más influyentes de la música contemporánea por los mejores músicos de la historia. Entre sus obras más destacadas encontramos algunas como Blowin’ in the Wind o  A Hard Rain's a-Gonna Fall que criticaban los conflictos bélicos. Pero uno de los aspectos por lo que este cantautor ha sido reconocido mundialmente es por su fama de poeta. Muchas han sido sus letras las que han abogado por el cambio de valores sociales y morales como Subterranean Homestick Blues.

Si nos centramos en la relación de Dylan con la teoría de Webber que argumentaba (no de manera crítica) claras diferencias materiales entre clases podemos encontrar, el efecto más común del poder económico respecto a la música, y es la comercialización. A pesar que el cantautor tuviera un comportamiento en contra de las políticas de las discográficas (ver caso de Ed Sullivan Show) en la actualidad su música se ha convertido en una marioneta más del sistema a merced de los poderes mundiales. Su música a pasado de ser himnos llamados a la acción social, a convertirse en piezas clásicas del rock que se guían por el número de copias vendidas. Hablamos por tanto del poder de los sectores más pudientes de la sociedad de hacer suyos, mensajes que a priori eran en contra de sus actuaciones. Hablamos de cómo los altos estratos económicos han desactivado por completo a lo largo de la historia a favor de sus intereses los mensajes que defienden una sociedad mejor.


La década de la contestación y el funcionalismo de Durkheim

El mundo afrontaba la entrada de la década de los 60’ con una ilusión y una alegría totalmente renovadas, dejando atrás definitivamente la terrible 2ª Guerra Mundial y todos los acontecimientos que orbitaron a su alrededor. En EEUU, John Fitzgerald Kennedy (que había ascendido a la presidencia del país en el mismo 1960) era el rostro de la nueva orientación política que pretendía reorganizar el mundo a partir de unos nuevos valores mucho más liberales. Su asesinato pocos años después fue tan sólo uno de los muchos acontecimientos que harían tambalearse al mundo durante una de las décadas más bulliciosa del s. XX. La década, en todas sus manifestaciones culturales, políticas… estuvo muy marcada por un activismo social enorme, una ilusión y una alegría desbordantes, la presencia de las drogas y ciertos episodios de violencia. Conflictos como la Guerra de Vietnam, la lucha por los derechos de la población negra en EEUU y el Mayo Francés del 68’ son algunos de los acontecimientos más destacados. En la base de todos estos conflictos había, no obstante, un denominador común: la lucha por cambiar unos valores y unas dinámicas preestablecidas y que la sociedad (y las juventudes como elemento de la sociedad más proactivo) no compartía o había decidido dejar de seguir.

El consenso y la cohesión social habían desaparecido en muchos aspectos, a pesar de los esfuerzos de un Estado que no apoyaba los deseos de su población (teoría del conflicto dentro del funcionalismo). Así pues, el movimiento hippy nacía como respuesta pacifista a acontecimientos como la Guerra de Vietnam, y la revolución sexual que predicaban los jóvenes no era sino una forma de escapar del estrecho cerco que los anticuados valores morales aún ceñían sobre ellos. Sociológicamente hablando, los intereses de unos y otros no podían estar más encontrados.

En cuanto a la música, la década estuvo marcada por dos grandes corrientes. En primer lugar, la música folk que encabezaban artistas como Bob Dylan, Joan Baez o Pete Seeger. Eran canciones protesta con un marcado contenido pacifista y estaban directamente inspiradas en los acontecimientos que se estaban desarrollando en la década. En segundo lugar, pero no menos importante, la llamada Invasión Británica. Grupos como The Beatles, The Kinks, The Rolling Stones o The Who irrumpieron con gran fuerza en el mercado internacional. Así pues, en EEUU empezarían a aparecer bandas que, a la gran influencia de todas las anteriores, añadirían su propio estilo. Hablamos de bandas como Creedence Clearwater Revival, Lynyrd Skynyrd, Jefferson Airplane o The Doors. A pesar de que muchos Estados aprovecharan el filón de ciertos artistas para fortalecer su posición tratando de adaptarse a las nuevas tendencias (nuevos valores), el carácter de muchas de las estrellas escapaba totalmente a su control y a su voluntad. A las amables melodías de los primeros Beatles (suficientemente correctas para los intereses del Estado) seguirían las explícitas letras de los Stones (que trataban temas como el sexo y las drogas sin tipo de tapujo), las temerarias provocaciones de Jim Morrison y sus Doors en la televisión americana (quienes, aún siendo alertados, se negaron a cambiar un verso de Light My Fire en el mediático The Ed Sullivan Show, dejando al propio Ed Sullivan visiblemente enfadado, lo que les valió un largo veto televisivo) o las bacanales y excesivas fiestas que organizaban los Who en plantas de hoteles enteras (y que, en una ocasión, acabó con un Rolls Royce en la piscina de un Holiday Inn, cadena hotelera que no volvería a acoger a la banda nunca más), etc.

El papel de muchos de estos artistas fue clave para modificar ciertos valores y ciertos aspectos de la sociedad que se encontraban verdaderamente desfasados (el pacifismo, la democracia o la libertad). El Estado trató siempre de controlar, con mayor o menor éxito, este proceso de reciclaje moral que tanto necesitaba el mundo después de una dura 2ª Guerra Mundial y una hostil y gris Guerra Fría en sus inicios. El Estado pues, en la línea de las teorías de Durkheim, se encargaba de preservar y controlar (en la medida de lo posible) los valores morales del sistema. Sin embargo, a esta “revalorización” acompañaría, paradójicamente, una progresiva pérdida de valores que ya en los años 60’ podríamos identificar. Al pacifista Festival de Woodstock siguió, pocos meses después el agitado  y violento Altamont, mientras bandas como The Stooges, liderada por Iggy Pop, radicalizaban aún más su discurso y sus letras, anticipando lo que pocos años más tarde encontraría su auge en el punk. Este fenómeno y la respuesta de los neo-cons tiene aspectos sociológicamente muy interesantes para el contenido de nuestro blog, y su análisis será de obligada tarea en futuras entradas de Congo Square.


UN NUEVO MUNDO Y UN NUEVO RITMO (II)

Sociológicamente hablando, los 15 años que van desde el final de la 2ª Guerra Mundial hasta el inicio de los 60’ es muy interesante. Por una parte hemos tenido un conflicto en el que, tanto en su origen como en su desarrollo, la propaganda política  ha tenido un papel esencial. Por otra parte, el enriquecimiento de los Estados Unidos (que no sufrieron el conflicto en su territorio) y la pronta recuperación de la Europa Occidental (gracias, una vez más, a las ayudas norteamericanas) generó la reaparición de una verdadera sociedad de consumo , que nació en los felices años 20’ y que, tras el desastre bursátil del 29’, había quedado un tanto aletargada. La modernidad volvía a ser un factor importante más allá incluso de su nivel tecnológicamente mejorado por los avances durante la época del conflicto y que tuvieron múltiples aplicaciones más allá de la belicosidad. Además, todo lo acontecido supuso unos importantes cambios en las estructuras de la comunicación , pues, en adelante, toda información tenía un marcado carácter ideológico: se dirigía siempre hacia los miembros del mismo bloque (capitalista o comunista) y servía tanto de refuerzo de unos ideales como de crítica hacia los opuestos. Esto se daba a niveles tanto políticos como de publicidad comercial o simples emisiones radiofónicas y televisivas, y suponía una comunidad (un conjunto de intereses y opiniones compartidas) que, a pesar de la evidente diferenciación con el rival, suponía el primer eslabón hacia una sociedad actual globalizada (hasta entonces las fronteras políticas eran también las fronteras de la información y de lo compartido). 


Con todo esto nace la llamada sociedad de masas, que encuentra en la bonanza económica y la creciente globalización sus figuras parentales. Y esta nueva sociedad, que ha vivido una guerra y sigue experimentando un proceso de tensiones evidentes, demanda un régimen de libertades mayor y todo un nuevo elenco de manifestaciones culturales que se mantengan dentro de unos aún rígidos valores morales y sean, a la vez, innovadores. Con la llegada de los años 50’, Hollywood vivió una nueva época dorada; la opinión pública acerca de la televisión se había deteriorado y el cine se volvía a considerar un producto artístico serio. Títulos como “Rebelde sin causa”, “Senderos de gloria”, “Con faldas y a lo loco” o “La reina de África” y actores, actrices y directores del calibre de Billy Wilder, Marlon Brando, Gary Cooper, James Stewart, Grace Kelly o Alfred Hitchcock. Musicalmente hablando también se trata de una época innovadora. Al éxito de artistas como un joven Frank Sinatra o grandes del jazz como Louis Armstrong o Duke Ellington, se sumaría a partir de entonces un nuevo género: el rock & roll. Inicialmente conocido como rhythm & blues (puesto que partía de una base de blues acelerada, más rítmica) fue Bill Halley y his Comets el primero en usar la palabra rock en la acepción más popularmente conocida hoy en día, en su éxito “Rock Around The Clock” de 1954. Se trata de un género rápido, joven, innovador, que daría pie a cambios significativos en la música de las siguientes décadas. Sin embargo, éste se convertiría en una de las evidencias más grandes del clima de tensión y control político que dominaba la sociedad de entonces.


En efecto, Estados Unidos se apoyó en la creación de ciertos ídolos que representaran sus cánones y su estética determinada, pretendiendo evitar, así, la divergencia de opiniones o pensamientos. El primer producto de la naciente sociedad de masas fue un joven de Memphis, que, grabando una maqueta de clásicos de la música americana como regalo para su madre, captó la atención de un avispado productor. Era Elvis Presley, y se convirtió en símbolo de toda una generación. Era “un blanco con voz de negro”, como lo definió una vez sudescubridor; no podían haber encontrado nada mejor que brindar al neonato público de quinceañeras histéricas, que hoy en día es algo sobradamente conocido pero que, por aquel entonces, resultaba inaudito. Aquel chico de caderas temblosas encandiló a todo un país y se convirtió en auténtica leyenda: Marilyn Monroe y él fueron los primeros productos de la primera cultura de masas. Supuso un fenómeno de tal magnitud que prácticamente eclipsaba a todo lo que se le ponía por delante. Sin embargo, es especialmente importante hacer referencia a Chuck Berry, un negro con voz de negro, y que no tuvo la misma repercusión mediática (quizá por eso mismo)  a pesar de ser un gran innovador, lo que confirma la política conductista que, debido al carácter de la Guerra Fría, se radicalizó en cada uno de los bloques para tratar de evitar cualquier tipo de divergencia interior. Muy destacable también fue la labor de genios como Jerry Lee Lewis (que revolucionaría la forma de tocar el piano en adelante), Ray Charles (que sería uno de los pioneros del estilo motown en los 60’), Little Richard (que influenciaría enormemente en su forma de cantar y en sus composiciones a grupos tan importantes como Creedence Clearwater Revival), Eddie Cochran (quien compusiera algunos de los temas más brillantes de la década), Buddy Holly and The Crickets (que tendría un peso grandísimo en las futuras composiciones tanto de los Beatles como de los Stones) o The Everly Brothers (cuya armonía vocal heredarían con éxito Simon & Garfunkel).


miércoles, 6 de abril de 2011

El fenómeno inmigratorio en España

La bonanza económica que acompañó a España en los últimos años, unida a un clima y un modo de vida muy atractivos, convirtió el país en uno de los destinos más populares entre la población emigrante. Este flujo, a veces masivo pero con altibajos, ha generado una sociedad multicultural y compleja y un sistema de desigualdades hasta la fecha desconocido. Al margen de sus nacionalidades, podríamos dividir el flujo migratorio que llega a España en dos grandes grupos: por una parte encontraríamos aquellos inmigrantes (acompañados de sus familias) que llegan con edad e intención de trabajar y, por la otra aquellos que llegan para gozar de una jubilación dorada.
            En cuanto al segundo grupo, suelen ser ciudadanos jubilados del Reino Unido, Alemania, Noruega u otros países del norte y centro de Europa. Por norma general, se establecen dentro de la corona Mediterránea, en localidades cercanas a grandes núcleos turísticos como Dénia, L’Alfás del Pi… Por las características de sus países, el acceso a la cultura (y, por supuesto, a la música) no dista demasiado del nuestro, y para el tema que nos ocupa resulta pues, mucho menos enriquecedor. Otro caso bien distinto es el del otro gran grupo inmigratorio.
            Este grupo engloba a gente de nacionalidades muy distintas y con culturas muy distintas bajo un mismo “objetivo”; encontrar un trabajo y una estabilidad económica entre las fronteras españolas. Hace casi diez años (un 18 de agosto de 2001) llegaban a las costas de Gibraltar y Fuerteventura 567 marroquíes y subsaharianos de golpe. Dos años más tarde, en octubre de 2003, 550 llegaban a las costas de Tarifa y Motril (fuente: ElPaís). Era la segunda mayor oleada de inmigración de la historia de España, después de la de 2001. La dinámica siguió repitiéndose de manera más o menos similar hasta hace bien poco, cuando explotó la burbuja inmobiliaria y la utopía y la sobrevaloración españolas con ella. Actualmente el flujo ha decrecido enormemente en nuestro país, mientras de Italia nos llegan noticias de grandes flujos inmigratorios que el gobierno a duras penas puede controlar. Marruecos, Rumania, Ecuador y Colombia suelen encabezar las listas de inmigrantes en España, aunque recientemente cabe destacar el enorme aumento de la inmigración china. Como hemos dicho antes, comparten un mismo objetivo, pero sus características culturales son, evidentemente, muy diferentes. La variedad de culturas tan grande genera una desigualdad también ingente en cuanto al acceso a ella. La cultura marroquí poco o nada tiene que ver con la cultura rumana o ecuatoriana, y normalmente el acceso a una (por adscripción) deniega el acceso a otra (por el mismo fenómeno). Si bien es cierto que la cultura española queda más al alcance de todos los inmigrantes (ya que es el país “receptor”), este hecho no es conmutable y sus culturas quedan bastante lejos de nuestro alcance. Centrándonos un poco más en el marco contextual de este blog, podríamos afirmar que mientras nuestra música queda, inevitablemente (apréciese el tono ligeramente irónico), al alcance de los oídos inmigrantes, sus músicas populares o contemporáneas nos quedan totalmente alejadas. Aunque seguramente con los iberoamericanos compartimos ciertas raíces y quizá su música nos resulte más cercana, de las otras culturas musicales poco o nada sabemos. El sistema de integración multirracial en España no está para nada normalizado, en parte a causa del descontrol que ha acompañado desde el principio al fenómeno inmigratorio. Como hemos podido ver en el film de Laurent Cantet, “La Clase”, la tendencia “natural” es a fomentar y fortalecer las actitudes aislantes, los “guetos”. Buena prueba de ello la encontraríamos en cualquier instituto público español; en los tiempos de recreo los alumnos suelen juntarse según su nacionalidad, y en casos como el chino, la relación con otros es prácticamente nula. Musicalmente hablando, en Castellón, por ejemplo, hay discotecas que son prácticamente exclusivas para ciudadanos rumanos. Todo esto genera un régimen de desigualdades que no favorece para nada a la cultura. Y es que la cultura no puede ser sino multicultural.

lunes, 21 de marzo de 2011

RAC: ROCK AGAINST COMMUNISM

El Rac (Rock Against Comunism o también llamado en español Rock Anticomunista) es una corriente musical de ideología fascista o nazi.

Surgió en Inglaterra más o menos a finales de los 70; sobre el año 1977 o 1978.
Uno de los mayores promotores de esta corriente musical sería el líder y vocalista de la banda musical “Skinhead Skrewdriver”. El posicionamiento de la banda era claramente ultraderechista y así lo reflejaba en sus letras que hablaban de violencia, odio y rechazo a la inmigración, drogas, prostitución, patriotismo,etc.

Esta corriente musical es muy joven en España ya que los dos primeros grupos que han promovido este estilo musical se fundaron en 1991. Uno de ellos fue Estirpe Imperial que en 1991 lanzó su disco llamado “Estirpe Imperial” y el otro grupo en iniciar este movimiento musical en España fue División 250 con su primer disco “Sangre de Conquistadores”  también lanzado en el año 1991.
Más tarde aparecerán otros grupos como Krasny Bor (nombrado así en honor a una batalla de la 2ª Guerra Mundial) y también el grupo madrileño Batallón de Castigo.

Este estilo musical es utilizado en nuestro país como medio de la difusión ideológica ultraderechista; se promociona entre jóvenes desamparados y confusos en cuanto ideología política se refiere, para intentar captar o mejor dicho para reclutar y convertir a los jóvenes a la ideología ultraderechista.
Esta corriente musical crea una importante desigualdad sociológica ya que con su música separa mucho a los jóvenes de la sociedad española. Este estilo promueve el racismo, odio al diferente, drogas, violencia, etc. Por tanto aquí con esta corriente musical lo que se pretende es imponer una legitimación de un modelo ideológico, el modelo ultraderechista.

Continuando con el tema; resaltar lo que se intenta reivindicar con esta ideología es promover desigualdades como la estratificación social; si no eres de un determinado tipo de raza y tienes un determinado poder eres inferior y los que cumplen estos requisitos son superiores a los demás.
También podemos encontrar diferencias económicas; ya que en general los jóvenes ultraderechistas provienen de familias adineradas, todo lo contrario a lo que la ideología ultraderechista critica.

Para finalizar remarcar que realmente este es un mundo con muchas desigualdades, lo sé por haberlo vivido de manera muy cercana, y realmente desde otro punto de vista; como lo veo hoy en día yo me doy cuenta del poder de influencia que un simple estilo musical tiene sobre la población juvenil y lo peligroso que en manos equivocadas puede llegar a ser.

MÚSICA Y DESIGUALDAD


 Desigualdad de acceso a la cultura. Nos debería sonar lejano a la sociedad española; nuestro joven sistema democrático deja atrás muchos años de limitación y represión cultural. Sin embargo la idea no resulta tan descabellada si la analizamos con más profundidad.

Aunque la industria musical no se encuentre actualmente en sus mejores momentos (no es sino otra de las afectadas por el auge de Internet), continua siendo la forma hegemónica de trasmisión musical. El poder de captación de seguidores de los nuevos ídolos comerciales es sorprendente. Basta con mencionar a Lady Gaga o el caso español de El Canto del Loco, que llenan las grandes superficies de fans con sed de discos. Y esto resulta ser, al fin y al cabo, otra característica más de la sociedad moderna y de consumo.

Pero si vamos un poco más lejos nos encontramos de repente con otro tipo de música, ajena a la industria cultural bautizada por Adorno y Horkheimer: la música clásica contemporánea. Preguntémonos: ¿qué sectores de la sociedad española tienen acceso a ésta? Se trata de una música atribuida tradicionalmente a la clase alta de la sociedad. Durante el s. XIX, en efecto, solamente la clase alta burguesía era quien podía acceder a ella (puesto que era la única que disponía de recursos), diferenciándose así de las clases obreras que se identificaban con la música popular.

Es evidente que la sociedad del s. XIX y la actual son diferentes. Si bien se trata, en ambos casos, de sociedades de clase, la segunda es una sociedad sólidamente construida, más moderna y más abierta. Se trata de una sociedad con mucha más movilidad social, cuyas relaciones sociales se han racionalizado, y se han originado, al mismo tiempo, otro tipo de desigualdades. Las música clásica estaba restringida a la burguesía del s. XIX. Y esta desigualdad de acceso a la cultura se repite en nuestra sociedad actual, aunque por razones diferentes.

El Estado de Bienestar garantiza el acceso a una educación pública, y en España esta educación pública está garantizada. Si tomamos como premisa que educación es sinónimo de cultura (y sin entrar en el debate de la calidad de la educación), todo lo que a partir de ella se debe construir acaba chirriando. Es una realidad que esta desigualdad viene, en cierto modo, legitimada por tradición. Pero, ¿hay alguna otra razón de peso que la explique? Para entender esto tenemos que observar las desigualdades económicas que caracterizan a las sociedades postindustriales.

El Estado de Bienestar garantiza el acceso a una educación pública, pero el acceso a la cultura cuesta caro, (la cultura entendida como algo externo a la educación). Y la música clásica contemporánea (y, en definitiva, el arte en su significado más literal) forma parte de esta cultura. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2009 en España solamente constaban 174 entidades públicas de orquesta de cámara, y 143 de orquesta sinfónica. Los conciertos son caros, y lo mismo sucede con la ópera y el teatro (éste en menor medida). Y sólo quien disponga de recursos suficientes (porque en realidad ése es el problema: a pesar de disponer de recursos, éstos no son suficientes para  la clase media), podrá disfrutar habitualmente de esta cultura.

La música clásica contemporánea está, en conclusión, restringida a un reducido sector de la sociedad que puede establecer contacto con ella. Y este es, sin duda, un ejemplo importante de una de algunas desigualdades que caracterizan la sociedad española. Para aquellos que tengáis curiosidad por conocer algo de la música contemporánea actual os dejamos aquí la página web oficial de Andrés Valero Castells, compositor contemporáneo de la Comunidad Valenciana: http://www.andresvalero.com/


SI ESTIREM TOTS, ELLA CAURÀ...


En el baby boom de finals dels 50 encontrem l’orige de l’actual classe mitja española. Al llarg de l’últim lustre, molts han sigue els canvis socioeconòmics que han propiciat l’evolució de la nostra societat y, en ells, han tingut vital importancia els cantautors de la Nova Cançó. Parlem de mestres com Lluis Llach, Raimon, Joan Manuel Serrat u Ovidi Montllor, entre molts altres, que amb les seues lletres de crida a l’acció denunciaven la dictadura franquista a la vegada que demanaven la normalització de la llengua catalana, l’accés a ámbits d’ús lingüístic per aquell entonces reservats al castellà. Cançons com Al vent o l’estaca amb les seues lletres reivindicaven la llibertad  mentre influenciaven a les futures generacions que un futur millor era possible.
Malgrat la censura del règim de Francisco Franco, cada vegada aquest moviement de crida a la llibertad anava extenent-se. Les millores en tecnología, comunicació y una nova classe social que apareixia durant els anys 60 van desembocar en una situació que més tard acabaría amb la dictadura. Presions  polítques internes y externes, la crisi econòmica de principi dels anys 70 y finalment la mort del dictador supongueren l’inevitable, el final d’un règim en crisi que havia estat deslegitimitzat anys abans. La societat española necesitava avançar, ja que trobavem un nivell de desigualtat molt gran. A banda de desigualtat econòmica, trobavem la desigualtat educativa. La qualitat de l’ensenyança y la dificultat d’accés a educació superior van generar una societat poc preparada i poc competitiva front a l’estranger.
El nivell d’infraestructures era pèsim, al igual que el sistema educatiu. A més la societat española s’havia convertit en una societat industrial amb una tecnològia deficient. No va ser fins la firma de la constitució quan España s’obriria al món. Poc a poc els canvis van anar succeint, com les reformes del sistema educatiu, la construcció de carreteres, la renovacio dels sistemes ferroviaris y les reconversions dels sistemes industrials per poder competir contra el capital extranger.

Aquestos moviements al llarg dels diversos cicles económics durant els últims trenta anys han desembocat en l’actual societat española. Una societat més igualitária amb uns bons sistemes de sanitat, educació, jubilació, atur…. Som la novena potència econòmica del món i malgrat la crisi actual estem en un conjunt social amb una predominant classe mitja. Alguns problemes continuen com la falta de competitivitat de la indústria que sumada a la forta dependència de l’extranger y del sector de la construcció han propiciat l’actual tassa d’atur.
Pel que respecta a la llengua catalana, pas a pas ha estat normalitzant-se el seu us. L’educació forma un paper importantíssim en el desenvolupament d’una llengua, y a les nostres escoles, instituts i universitats trobem la possibilitat (aunque no sempre) d’aprendre-la. En la actualitat, la música en Català està liderada per grups com Obrint Pas o At Versaris y per cantautors com Feliu Ventura y Pau Alabajos, tots ells influenciats per els cantautors de la Nova cançó,  que lluiten per extendre l’us de la nostra llengua y defendre-la de les mesures polítiques preses per els sectors més conservadors de la societat que impedixen un correcte us i divulgació.

martes, 22 de febrero de 2011

UN NUEVO MUNDO Y UN NUEVO RITMO

El mundo no volvería a ser el mismo tras la 2ª Guerra Mundial. Fue un conflicto absolutamente devastador (en el que la publicidad jugó un papel destacado) y cuyas consecuencias directas e indirectas influirían profundamente en la sociedad moderna. El desenlace del conflicto dejaría a EEUU como primera potencia mundial, con un dominio casi más abrumador que la Inglaterra victoriana. Era un referente mundial a todos los niveles; económico, militar, cultural… Además, ejerció de liberador del mundo occidental, poniendo fin a la guerra y al hambre y ofreciendo la posibilidad de nuevas riquezas y, en definitiva, de un nuevo mundo.




EL NUEVO MUNDO

Tras acabar la 2ª Guerra Mundial, las relaciones entre las dos grandes potencias vencedoras (EEUU – URSS) se fueron deteriorando hasta el antagonismo declarado (aunque no fuera así desde un principio, pues colaboraron en la creación de la ONU…), en un proceso que se dilataría durante varias décadas y conocido como “Guerra Fría”. (1) Un auténtico Telón de Acero (como acuñó Winston Churchill en 1946) separaba completamente el mundo en dos bloques distintos y enfrentados, y obligaba a toda nación a tomar parte en un conflicto que cada vez era más evidente. La Doctrina Truman abogaba por un intervencionismo exterior, que se concretaría en el plan de ayudas económicas que se ofreció a toda Europa para su recuperación del desastre bélico reciente (Plan Marshall). Los efectos fueron tremendamente positivos para los intereses norteamericanos; apoyo europeo a sus políticas, favorecía su hegemonía económica y apartaba a los beneficiarios de la ideología soviética. La URSS por su parte respondió con la Doctrina Jdánov y el Kominform. El bloqueo de Berlín fue el primer choque frontal de las ideologías soviética y norteamericana y acentuaría aún más el partidismo del resto de naciones, que se formalizaría posteriormente en pactos y alianzas militares como la Alianza del Atlántico (posterior OTAN, norteamericana) y el Pacto de Varsovia (URSS). La llamada Primavera de Praga, en 1948, sacó a la luz la dura represión soviética y su actuación desmesurada y brutal, dejando una opinión pública internacional muy desfavorable hacia el régimen soviético (incluso entre personas en principio afines al comunismo) y, en consecuencia, más amiga de la causa occidental. El antagonismo volvería a evidenciarse en la inútil (territorialmente hablando) y devastadora Guerra de Corea (1950-1953). Paralelamente, en EEUU y en la URSS se inició un proceso llamado Caza de Brujas en el que se condenaba de manera compulsiva a cualquier ciudadano de simpatizar con el rival. En el territorio capitalista ésta fue orquestada por el senador McCarthy, que persiguió enfermizamente a actores, intelectuales, progresistas… y que dejaría una profunda huella en la sociedad norteamericana. Empezaba a gestarse un rechazo hacia el abuso de poder y otras causas que germinarían unos años después en movimientos como el hippy. Así pues, en el 1953 se iniciaba una carrera nuclear y espacial entre las dos superpotencias que alcanzaría hasta la mitad de la década siguiente. Mientras, en Europa, aumentaba la simpatía americana a la vez que acontecimientos como la huelga en Berlín Oriental del 53’ y la terrible represión en Hungría en el 56’ socavaban profundamente el apoyo internacional a la causa soviética. En EEUU por su parte, la presidencia de Eisenhower (republicano), endureció ingentemente el control gubernamental en todos los ámbitos, aumentando el número de efectivos de una CIA que empezaba a llevar a cabo acciones encubiertas e ilegales.
La situación en España era terriblemente precaria. A una dura Guerra Civil había seguido una mucho peor posguerra y una casi aún peor política autárquica que había sumido el país en la depresión y el hambre hasta su cese en los venideros años 60’.